Comunión bajo las dos especies…

Para orientar y alimentar correctamente la piedad hacia el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, debe considerarse el misterio eucarístico en toda su plenitud…

Conozcamos los puntos principales acerca de este tema:

  1. ¿Comunión en la mano o la boca?
  2. Comunión bajo las dos especies
  3. Comunión fuera de la Misa
  4. Finalidad de la reserva eucarística (Próximamente)
  5. Relación entre la comunión fuera de la misa y el sacrificio (Próximamente)

 

Comunión bajo las dos especies

Otro problema que surgió en la Edad Media fue la cuestión de la comunión bajo las dos especies, que fue la forma ordinaria en el Occidente hasta el siglo XII y se conserva hasta hoy invariable en el Oriente. Sería, sin embargo, erróneo pensar que durante estos primeros siglos existiese la prohibición de comulgar solamente bajo una especie, o que nunca se practicó esto, pues sabemos que los enfermos recibían la comunión apenas bajo la especie del pan y los niños recién nacidos solamente bajo la especie del vino.

El cambio que hubo, en el Occidente, de esta costumbre, se debe a una mayor veneración a la Sagrada Eucaristía, para evitar que se derramase la Preciosísima Sangre, más allá de motivaciones de orden higiénicas.

Posteriormente surgieron motivos de carácter dogmático, ya que el concilio de Trento tuvo que reafirmar, contra los protestantes, que la comunión bajo las dos especies no era de derecho divino, y que quien comulgase de cualquiera de las dos especies recibía el Cristo total. Para salvaguardar la fe del pueblo cristiano, se prohibió dar la comunión a los laicos bajo la especie de vino [2], para dejar patente que Nuestro Señor Jesucristo estaba totalmente presente en el menor de los fragmentos de la Sagrada Hostia.

El concilio Vaticano II restauró esta praxis de los primeros siglos «en los casos que la Sede Apostólica determine (…), por ejemplo a los ordenandos en la Misa de su ordenación, a los profesos, en la Misa de su profesión; a los neófitos, en la Misa que sigue su bautismo» (SC, 55).

Después del Concilio, varios documentos pontificios se ocuparon de esta cuestión. Los más importantes son: Ritus communionis sub utraque specie [3], las instrucciones Eucharisticum Mysterium [4] y OGMR [5].

[2] SES. XXI, ce. 1 e 2.
[3] ASS 1965, pp. 51-57.
[4] 25.V.1967, n. 32: AAS 59 (1967) 558.
[5] 16.IV.69, nn. 240-242.

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