Lo que los maestros no se atreven a decir a los padres de familia:

88% de los maestros desearía decirles a los padres: “A su hijo le faltan más límites en casa

Una encuesta realizada en la Argentina por la consultora D´Alessio Irol reveló que los docentes de los tres niveles básicos están preocupados por el bajo nivel de exigencia de los padres en casa en cuanto al comportamiento de sus hijos, y porque se ha desdibujado el rol de la autoridad. En definitiva, por lo que algunos llamaron: una generación de “padres light”.
“Los hijos deben ser educados según la responsabilidad que le corresponde a cada edad”, enfatizó una de las docentes consultadas.
Esta misma encuesta sobre lo que los docentes no se animan a decir a los padres, fue realizada por Selecciones de Reader´s Digest en otros países con diversos resultados. Mientras en Gran Bretaña figuró en primer lugar “Ustedes no se ocupan de que sus hijos hagan las tareas para el hogar”, en Australia y Alemania estuvo al tope de las preocupaciones de los maestros el escaso y pobre nivel de conversación en la familia.
El sondeo en la Argentina fue realizado vía Internet entre 355 docentes (63% de Buenos Aires y GBA, 37% de otras provincias) en enero de este año. Los maestros recibieron un listado de afirmaciones y debían indicar su grado de conformidad o desacuerdo con ellas.
La frase que recibió mayor cantidad de adhesiones fue: “A su hijo le faltan más límites en casa”.

84% de los maestros desearía decir a los padres: “En su casa no hay suficiente diálogo. Solo 15 minutos por día marcarían una diferencia”.

El doctor Carlos Abel Ray, ex titular de la cátedra de Pediatría en la Universidad de Buenos Aires y autor del libro Para Padres, reconoce que “no es fácil decirle a un hijo: ‘Vení, sentate allí, vamos a conversar’”. En este sentido Ray recomienda la “mesa familiar” como un buen lugar para el diálogo, “aprovechar especialmente los almuerzos o las cenas de sábados y domingos”.
¿Y de qué hablar? “De lo que sea —dice el experto en familia— de las noticias del día, de lo que pasó en el colegio, de la economía, de la violencia… Además es muy importante acostumbrar a los adolescentes a expresarse cuando están en desacuerdo. En el mundo de hoy hay que enseñar a los chicos a decir su opinión cuando están en minoría, y hacerles saber lo que pensamos los padres sobre el mismo tema”.

85% de los maestros desearía decir a los padres: “¡No deje tantas horas a su hijo frente al televisor!”.

La segunda gran preocupación de los docentes argentinos es la cantidad de horas que los alumnos pasan mirando televisión.
El ministro de Educación, Daniel Filmus, sostuvo recientemente que los chicos de hoy están más tiempo frente al televisor que en la escuela: “Un chico de jornada simple está cuatro horas en el colegio, y las estadísticas muestran que permanece cuatro horas y media o cinco frente al televisor”.
El primer consejo del programa ministerial “Escuela y Medios” es que los chicos “no sean sujetos pasivos” frente a las mensajes que reciben de los medios de comunicación: “Que puedan comprender, entender, influir y también ser ellos mismos los productores de mensajes”.

83% de los maestros desearía decir a los padres: “Disfruto mucho de sus trabajos, pero es su hijo quien debe realizar la tarea”.

“Las cuatro frases que los maestros ubicaron en el primer lugar de sus preocupaciones: ausencia de límites, excesivas horas frente al televisor, falta de diálogo y que los padres hagan las tareas de los hijos, implican una crítica hacia el bajo nivel de exigencia, hacia la indiferencia y la falta de comunicación dentro de la familia”, explica la licenciada Carola Pradás, de la encuestadora D´Alessio Irol.
“Además —agrega— es llamativa la coincidencia que hay al respecto no sólo entre docentes de los diferentes niveles de enseñanza, de primaria al polimodal, sino entre escuelas públicas y privadas. Todos mencionan la falta de límites y de comunicación”.
La licenciada Pradás destacó también que la actual generación de padres con hijos en edad escolar “está constituida por quienes fueron adolescentes durante la dictadura militar argentina y entraron en la adultez con la llegada de la democracia. Por lo cual ellos mismos crecieron en un momento de transición en el concepto de autoridad y en el respeto por la ley y el orden establecido”.

79% de los maestros desearía decir a los padres: “No se queje de que su hijo está sobrecargado. Si no estudia ahora, ¿cuándo lo hará?”.

Esta fue la frase que registró mayores diferencias entre Buenos Aires y las provincias. Apenas un 69 por ciento de los docentes porteños encuentra resistencia de los padres a una exigencia excesiva, mientras que un 86 por ciento de los maestros del interior recibe quejas por la sobrecarga de tareas.

77% de los maestros desearía decir a los padres: ”Cuando yo era chico y hacía algo mal, mis padres me retaban a mí. No se ponían a criticar al maestro”.

“La profesión de maestro no tiene reconocimiento social y está mal paga”, comentó una docente en la encuesta de Selecciones. Una mayoría de los maestros expresó su desánimo por la excesiva presión y el escaso reconocimiento. “La escuela no es un lugar para dejar a los chicos y olvidarse de ellos durante algunas horas. La educación se encamina si todos apuntamos para el mismo lado”, dijo otra docente. En términos de reconocimiento económico, el salario docente en la Argentina representa el 64% del ingreso per cápita, mientras que el promedio mundial ronda el 95%.

74% de los maestros desearía decir a los padres: “Si usted enseñase buenos modales en su casa, mi trabajo sería más sencillo”.

“Muchas veces se cree que el respeto, los modales, las normas éticas, las buenas costumbres o como se elija llamarlos, son cuestiones pasadas de moda”, afirma María Marta Hall, presidenta de la Asociación Argentina para la Infancia.
Esta organización lanzó en el año 2004, Año Internacional de la Familia, una campaña para difundir “Doce reglas básicas de convivencia”. Se trata de un afiche que invitan a difundir entre padres, educadores y quienes trabajen con niños. En el gráfico hay dos columnas con ilustraciones, preguntas y respuestas, normas que surgen del sentido común.
De un modo muy claro puede leerse: “¿Encendió? Apague. ¿Abrió? Cierre. ¿Desarmó? Arme. ¿Rompió? Arregle. ¿Ensució? Limpie. ¿No sabe cómo funciona? No toque. ¿No sabe hacerlo mejor? No critique. ¿No vino a ayudar? No moleste. ¿Pidió prestado? Devuelva. ¿No le pertenece? Pida permiso. ¿Habló? Hágase cargo. ¿Prometió? Cumpla”. Y concluye con: “Siempre pida: Por favor. Siempre diga: Gracias”. El afiche puede bajarse desde el sitio: www.aainfancia.org.ar

72% de los maestros desearían decir a los padres: “Por favor, que su hijo se bañe antes de venir al colegio”.

La higiene se complica cuando las instalaciones sanitarias familiares son precarias, pero el aseo personal es un hábito que en cualquier parte del mundo debe ser inculcado por los padres. Según el sondeo de Selecciones de Reader´s Digest, también en Gran Bretaña, el 77 % de los maestros desearía pedir a los padres mayor control en el aseo de sus hijos. En la Argentina, según una reciente investigación de la Confederación Odontológica (COFA), solo tres de cada diez chicos de entre 13 y 17 años se lava los dientes todos los días. Por lo cual no sorprende que el 90% de los jóvenes tuviera alguna afección dental o gingival.

63% de los maestros desearía decir a los padres: “¿Por qué tengo que hacer reuniones de padres en mi tiempo libre si usted no se molesta en venir?”.

Llamativamente, esta cuestión figuró alto en las preocupaciones de los docentes, tanto en la Argentina como en el otro extremo del planeta, en Australia. “La mayoría de los padres no ve el esfuerzo que ponemos en el trabajo fuera del horario escolar”, dijo Justin Tan, un docente de Historia de Brisbane, Australia, en una frase con la que curiosamente coinciden sus colegas en las antípodas. “Muchas veces tenemos que trabajar hasta la medianoche y los fines de semana en actividades que no son reconocidas por los padres”, agregó Tan.

Otras afirmaciones expresadas por los docentes:
– No sobrecargue a su hijo de actividades extracurriculares. Eso va en contra de su rendimiento.
– Las capacidades de su hijo son inferiores a lo que usted cree.
– ¿Usted quiere a su hijo? Dele más cariño en la familia.
– Aunque su hijo parezca grande, todavía lo necesita.
– Los padres son los primeros educadores y no pueden delegar esa responsabilidad en terceros.
– ¡Ocúpense de sus hijos!

De las frases que se dieron a considerar a los maestros en la Argentina, la menos votada fue: “Si no fuera porque necesito el sueldo, dejaría la docencia porque es muy agotadora”.

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