Temor que paraliza – Sheila Walsh

Versículo:
Hijitos, ustedes son de Dios, y han vencido a esos falsos profetas, porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo. (1 Juan 4:4)

Se dice que un conejo puede correr más que un león. Sin embargo, el gran temor que el conejo le tiene al león lo paraliza, y esto hace que resulte fácil que el león lo atrape y lo devore. Los ataques devastadores que enfrentamos como hijos de Dios tienen el potencial de volvernos tan indefensos como el conejo. Podemos quedar paralizados debido al caos que sentimos dentro en vez de pararnos firmes en la verdad de quién dice la Palabra de Dios que somos.

Quizás no eres nuevo en la fe. Amas a Dios, le sirves, has caminado con Él por muchos años pero diariamente un sinfín de problemas te acosa sin cesar.

Dolor, desilusión, temor, amargura, falta de perdón, ira, remordimiento, abandono, vergüenza e inseguridad son parte de esta enorme lista. Luchas con estos persistentes y demoledores problemas y sientes que tus fuerzas se agotan.

A pesar de las promesas que has leído en la Palabra de Dios estás paralizado como el conejo frente al león. El diablo es ese animal rugiente que anda buscando a quién devorar. Jesús lo dijo así.

Nuestro enemigo con mucha astucia busca irrumpir en nuestro dolor y convertirlo en un arma que podría usar contra nosotros. Es por eso que en momentos así debes recordar y apropiarte de una verdad mucho más potente: “…porque mayor es el que está en ustedes que el que está en el mundo.”

En los momentos duros de la vida no pierdas el control. Detente y recuerda que ¡mayor es Él! Dios es más grande que tus tormentas y tus miedos. El que vive en ti es mucho más poderoso. Debes recordar quién eres en Cristo y cómo pelear.

Aunque sientas desmayar. Aunque sientas que tu barco se hunde, debes asegurarte que Jesús vaya en tu barca. Si Él está contigo, te aseguro que no te hundirás. Por difícil que sean las pruebas, Dios siempre está en control. Él es quien les habla a las tormentas, y estas tienen que obedecer.

Hoy más que nunca debes estar preparado para las aflicciones que enfrentarás en el mundo real. Jesús dijo que las tendríamos, pero sobretodo que confiáramos porque Él ya venció al mundo.

Solo con una sólida relación con Dios, oración y Su Palabra podrás aprender a combatir los feroces dardos del enemigo, luchar y estar firme. Si Dios está contigo, no habrá temor que pueda paralizarte.

Tomado del Libro “La Tormenta Interior” de Sheila Walsh
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Fuente.

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