Tres pequeños árboles – Mariano Osorio [Letra] [MP3]

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Había una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños arboles soñando acerca de lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.

El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo: “Yo quiero guardar tesoros quiero estar repleto de oro y ser llenado piedras preciosas, seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo.”

El segundo arbolito miró un pequeño arroyo en curso al océano y dijo: “Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí, seré el barco más imponente del mundo.”

El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba debajo de la montaña y vio hombres y mujeres trabajando en un pueblo y dijo: “Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca; quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblos pare a mirarme eleven su mirada al cielo y piensen en Dios, yo seré el árbol más alto del mundo.”

Los años pasaron, llovió, brillo el sol y los pequeños arboles crecieron alto, un día tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña.

El primer leñador miró al primer árbol dijo: “Que árbol tan hermoso es este”, y con la fuerza de su hacha brillante el primer árbol cayó; “Ahora me convertirán en un hermoso baúl, deberé contener tesoros maravillosos”, dijo el arbolito.

El segundo leñador miró al segundo árbol, “Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mí”, y con la arremetida de su hacha brillante, el segundo árbol también cayó; “Ahora navegaren aguas temibles”, pensó el segundo árbol, “Seré un barco imponente para reyes temidos y poderosos.”

El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el último leñador lo miró, se enderezo apuntando ferozmente hacia el cielo el árbol, pero el leñador ni siquiera miró hacia arriba y dijo: “¡Va! cualquier árbol es bueno para mí”, y con su hacha brillante el tercer árbol cayó.

El primer árbol se emocionó cuando el leñador lo llevo a su carpintería, pero el carpintero lo convirtió en una caja de alimento para animales; aquel árbol hermoso no fue cubierto con oro ni llenado de tesoros, sino que fue cubierto con polvo de cortadora y llenado con alimento para animales de granja hambrientos.

El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevo cerca del embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día, en lugar de eso aquel árbol fuerte fue cortado y convertido en un simple bote de pesca, era demasiado chico y débil para navegar en el océano, ni siquiera en un río, y fue llevado a un pequeño lago.

El tercer árbol estaba confundido cuando el leñador lo corto para hacer tablas fuertes y lo abandono en un almacén de madera. “¿Qué estará pensando?”, fue lo que se preguntó el árbol, “Yo todo lo que quería era quedarme en la cumbre de la montaña para estar más cerca de Dios.”

Muchísimos días y noches pasaron, los tres arboles ya casi habían olvidado sus sueños, pero una noche una luz de estrella dorada alumbró el primer árbol, cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento, “Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebé”, le dijo su esposo a la mujer, la madre apretó su mano y sonrió, mientras la luz de la estrella alumbraba la madera suave y fuerte de la cuna, y la mujer dijo: “Este pesebre es hermoso”, y dé repente el primer árbol supo que contenía el tesoro más grande del mundo.

Una tarde, un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca. El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del lago, de pronto una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se llenó de temor, él sabía que no tenía la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla, a salvo, con ese viento y lluvia. El hombre cansado se levantó y alzando su mano dijo: “Calma”. La tormenta se detuvo tan rápido como comenzó, y dé repente, el segundo árbol supo que él llevaba navegando al Rey del Cielo y de la Tierra.

Un viernes por la mañana, el tercer árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado, se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enfurecidas, se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en su madera, se sintió feo, áspero y cruel. Pero el domingo siguiente por la mañana, cuando el sol brillo y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol supo que el amor de Dios había cambiado todo. Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían, eso era mucho mejor que ser el árbol más alto del mundo.

La próxima vez que te sientas deprimido porque no conseguiste lloque tú querías, solo siéntete firme y sé feliz porque Dios está pensando en algo mucho mejor para darte.

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