¿Cuál es la mejor postura para hacer oración?

Hay ciertos gestos que todos los seres humanos tenemos. Gestos que encontramos en todas las edades, en todas las culturas. Instintivos. Estás alegre y sonríes, o muy alegre y elevas los brazos al cielo, te ríes, «saltas de alegría». Estás asombrado y abres la boca o los ojos. Te asustas y te cubres la boca con las manos o te llevas las manos a la cabeza.

Está demostrado que ciertas posturas corporales modifican los niveles hormonales; esto incide sobre la fisiología y la psicología. Y este descubrimiento ha sido usado por psicólogos y pedagogos para ayudar a las personas a aumentar la seguridad personal, a serenarse, etc. Prueba a ponerte de pié con las manos sobre la cintura durante dos minutos: te sentirás más fuerte. Prueba a alzar los brazos y la mirada: te sentirás triunfante. Siéntate, cruza los brazos, encoge los hombros y agacha la cabeza: te sentirás más débil.

Advertencias sobre las posturas en la oración

Es importante que no construyamos la casa sobre arena sino sobre roca. Sobre la roca de la autenticidad, de la sinceridad en la búsqueda de Dios y no de nosotros mismos. Estamos hablando de posturas que ayudan, que buscan preparar y disponer una actitud del corazón. No de «poses» que sólo alimentan la vanidad. Una vanidad y un orgullo espirituales cuyo riesgo mayor no estaría en el deseo de ser vistos y bien considerados por los demás, sino en la sutil complacencia en la consideración de la propia vida espiritual, de la propia «bondad» en la que el alma poco humilde se recrea.

Existe también la sensualidad espiritual. Alguien podría fomentar entonces gestos que buscarían la satisfacción de la propia sensibilidad más que, de nuevo, la expresión profunda y cálida del amor a Dios.

Dicho esto, recordemos cuánto agradaron a Jesús los gestos de amor. Cómo permitió a Juan recostarse sobre su pecho, a María de Betania ungirle con perfume, a la pecadora lavarle los pies con sus lágrimas.En la Santa Misa tenemos la oportunidad de reproducir espiritual y comunitariamente aquellas mismas experiencias.

¿Cuál es la mejor postura en la oración?

En la oración personal no hay posturas establecidas, cada uno debe ver lo que más le ayude a buscar y obtener lo que quiere. Es importante que al hacer oración en lugares públicos seamos discretos en nuestras posturas para no distraer o incomodar a los demás. Las posturas corporales más comunes en la oración se han incorporado casi todas a la Liturgia de la Iglesia y son las siguientes:

– Sentado: Expresa una actitud de escucha. Siéntate y descansa la espalda en el respaldo, con una postura recta, alerta. Los pies juntos y bien apoyados en el suelo.

– De pie, con los talones juntos y las puntas un poco separadas para dar estabilidad. Esta postura manifiesta respeto y atención; es como decirle a Dios con la postura del cuerpo: «aquí estoy ante ti, presente; habla que tu siervo escucha».

– De rodillas, sobre el piso o en un reclinatorio, indicando humildad y adoración. O arrodillado-sentado sobre un banquillo que se pone encima de las pantorrillas o simplemente sentado sobre los talones un poco abiertos, con las manos descansando sobre el regazo.

– Postrado: Con todo el cuerpo boca abajo y la cabeza sobre las manos. O bien, con el cuerpo en forma de arco y la cabeza descansando sobre las manos colocadas en el suelo.

– Los brazos: Es la postura del orante que encontramos en las catacumbas de Santa Priscila, con los brazos abiertos, en forma de cáliz. Esta postura indica adoración, súplica, receptividad.

– Las manos: Pueden ponerse juntas tocando los labios. Cuando estás sentado, las manos pueden estar sobre los muslos o las rodillas, en reposo; o bien, volteadas hacia arriba, todavía apoyadas sobre las piernas, con el gesto del mendigo, con el gesto de abandono de quien todo necesita recibirlo, pero también a su vez todo lo ofrece, en radical disponibilidad, porque no se posee.

– Los ojos: Con una mirada que corresponda a la imagen que se está contemplando (compasiva si contemplas a Cristo crucificado, de ternura si miras a María con Jesús en sus brazos, de gratitud si contemplas la última cena, etc.) Ayuda mucho al recogimiento tener los ojos cerrados o semi cerrados si se tiene problema de sueño. También puedes mirar al cielo en algunos momentos.

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