El Papa beatificará en Corea a los mártires de la primera generación

Los ya beatificados por Juan Pablo II eran hijos o nietos de los que ahora serán beatificados. Laicos y mártires, son los dos pilares de la Iglesia en Corea

La anterior visita de un papa a Corea fue la de Juan Pablo II, que visitó Corea del Sur en dos ocasiones: del 3 al 7 de mayo de 1984, cuando canonizó a 103 mártires; y del 7 al 9 de octubre de 1989, con ocasión del Congreso Eucarístico Mundial celebrado en Seúl.

“El evento central de este viaje es la beatificación de los 124 mártires”. La historia de la Iglesia en Corea es muy particular el Papa en sus discursos se referirá a esto. Una Iglesia que no nace por el impulso de los misioneros que vienen desde el exterior, sino de personas que se interesan por el mensaje del Evangelio y toman informaciones, entre las cuales las proporcionadas por el misionero Matteo Ricci. Y de esa inquietud nace esa búsqueda de la verdad, realizada por civiles que intentan profundizar este mensaje. Indicó el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Federico Lombardi que “el inicio laical y el martirio son los dos pilares de la Iglesia en Corea”.

El desarrollo de la Iglesia como “muy original” y con una historia de martirio impresionante en la cual “durante más de un siglo los católicos son martirizados porque en oposición con el sistema existente”.

El papa Juan Pablo II había canonizado a los mártires de segunda y tercera generación que conocieron los misioneros franceses, en cambio los de la primera generación no habían sido estudiados ni había entonces documentación para beatificarlos.

Por ello los mártires que ahora serán beatificados, son los de la primera generación de la Iglesia en Corea, de los fundadores, que son padres o abuelos de los mártires de las generaciones ya canonizadas.

El portavoz mostró a los periodistas allí presentes en la sala de prensa de la Santa Sede, un diario local, que reporta como esos los buscadores de la verdad vivían en un éremo en las regiones montañosas y reconstruye el cuadro de este período, en el cual operaban siguiendo a uno de ellos reconocido como su jefe y maestro. E indicó que “en el lugar de este éremo hay un santuario meta de peregrinaje, en donde están las tumbas de ellos cinco de ellos”.

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