¿El Vaticano y La Iglesia están llenos de riquezas y tesoros?

«El Vaticano es millonario y acumula muchas riquezas«,
«El Papa vive en la opulencia«,
«La Iglesia debería de vender todo lo que tiene para darlo a los pobres«,
«Jesús era pobre, el Papa vive como rey«,
«Mientras la Iglesia vive entre oro, los pobres bien gracias«,

EXISTE GENTE que opina como los ejemplos anteriores, ¿Está de acuerdo con alguna de ellas o todas? ¿Cree usted que el Vaticano es millonario? ¿Qué en vez de ayudar a los pobres, los ofende con sus riquezas? Muchas personas en el mundo critican a la Iglesia por su «fabuloso tesoro» o al Papa por vivir como «rey».

Tan solo en el año 2011, ante la visita del Papa por la realización de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), hubo protestas en España bajo una campaña denominada «De mis impuestos, al Papa cero» que comenzó a difundir sin base alguna, que la JMJ costaría 100 millones de euros y que el gobierno español los cubriría «desviando recursos públicos para fines privados.» ¿Fue todo esto cierto?

La Jornada Mundial de la Juventud tuvo un costo, no de 100 millones, sino de entre 47 y 54 millones, no fue pagada con «recursos públicos» sino con los aportes de los contribuyentes españoles católicos. 70% de los gastos los aportaron los peregrinos inscritos y el 30% restante lo donaron empresas. «Visto así, los que han criticado a la JMJ por razones monetarias, ahora, más bien, deberían darle las más cumplidas gracias a la comunidad católica, comentan los organizadores.» (Diario «Impacto», «Las finanzas de la JMJ» por Carlos Villa Roiz). Sin duda que en cuestiones económicas, la Iglesia siempre es criticada y señalada y más aún, sin bases sólidas como lo que pasó en España en 2011.  ¿Qué hay de verdad sobre los «tesoros» y «riquezas» de la Iglesia?

¿Es rica y millonaria la Iglesia?

Mucha gente critica a la Iglesia por su supuesta fortuna, quizá muchas veces por ignorancia o por prejuicios. Sea cual sea la razón, muchos de sus ataques son demasiado comunes. El primero de ellos: «Las catedrales y templos son fastuosos y exagerados», «Las iglesias están llenas de estatuas, cálices, imágenes, cruces y demás objetos de oro puro», «Las iglesias son minas de oro que deben darse a los pobres.» ¿Contradice a la Biblia al tener objetos de culto hechos de oro? Dios mismo mandó hacer en el Antiguo Testamento diferentes templos y mucho de lo que había en ellos era de oro. «Las ofrendas que recogerán son estas: oro, plata y bronce […]» (Ver Éxodo 25, 1-7, Éxodo 25, 10-12) «[…] forjarás a martillo dos querubines de oro macizo.» (Éxodo 25, 18) (Ver Éxodo 25, 17-40) No solo los objetos sagrados eran espléndidos, también las vestiduras sacerdotales judías. Dios le da esta orden a Moisés: «Y harás vestidos sagrados á Aarón tu hermano, para honra y hermosura.» (Éxodo 28,2) (Biblia Reina Valera 1909)  las vestiduras de los sacerdotes cristianos se quedan cortas ante la hermosura de las que llevaron los sacerdotes judíos. Dios manda hacer de oro puro mucho inmobiliario por qué para el solo se da lo mejor. Dios mismo afirmó: «La plata es mía, y el oro es mío.» (Ageo 2, 8) (La Traducción del Nuevo Mundo) Y como también afirmó: «Porque yo, el SEÑOR, no cambio.» (Malaquías 3, 6) (La Nueva Biblia de los Hispanos) creemos pues que, hoy en día, él también se complace con lugar de adoración digno de él. ¿Tienen todas las iglesias católicas objetos de oro? La verdad es que solo algunas cuentan con objetos de culto de oro. La mayoría de los objetos y vasos sagrados son de latón. El latón es una aleación de cobre y zinc que «tiene un color amarillo brillante, con gran parecido al oro y por eso se utiliza mucho en joyería conocida como bisutería, y elementos decorativos» (Tratado teórico-práctico de metalurgia, de Constantino Saez de Montoya, p 543) La mayoría de objetos que usted ve, y que parecen de «valioso oro puro», probablemente son de esta aleación de metales. Muchos delincuentes han despojado iglesias católicas de objetos sagrados como cálices, patenas, custodias y otros instrumentos del culto, que parecen de oro. El Arzobispo de Morelia, Michoacan en México, Alberto Suárez Inda expresó: «Muchas veces roban pensando que son objetos de grande valor, pero a veces son de latón revestidos de color de oro.» ( «No contempla Arquidiócesis instalar equipos de seguridad en templos» de Quadratin, agencia mexicana de noticias, 24 de abril de 2012)

El Vaticano no es particularmente rico

¿Qué hay de la Iglesia o del Vaticano precisamente? ¿Es rico? El periodista John L. Allen Jr. conoce muy bien como se administra el dinero que entra en el Vaticano. El presupuesto anual de $300 millones de dólares. Tiene tres fuentes de ingresos: la primera son las donaciones  de iglesia locales y conferencias de arzobispos alrededor del mundo. Las parroquias entregan a la diócesis el dinero y las diócesis al Vaticano. La segunda es de inversiones. En 1929, la nueva República Italiana confiscó propiedades del Vaticano, y le pagó una cuantiosa cantidad por ellas a cambio. Esa cantidad, que hoy serían varios cientos millones de dólares, fue invertida en una cartera de inversiones de bonos y acciones que aún existe y que cada año le entrega ingresos al Vaticano. Por ultimo, el Vaticano es dueño de cerca de 700 propiedades, en Roma y a lo largo de Italia, que son arrendadas a compañías y personas como tiendas o departamentos. Cada año hay dinero que llega por esa vía. ¿Alcanza con todo eso?

Cada año, por lo general, no se sabe si se ganará lo suficiente para pagar los gastos del Vaticano. Las donaciones cubren el 50% del presupuesto anual, mientras que las inversiones y propiedades aportan el 25% cada una. ¿En cuanto están valoradas las propiedades del Vaticano? En total bordean los $500 millones de dólares. ¿Tiene números rojos o azules? Desde finales de la década de 1970 y hasta principios de 1990 estuvo en números rojos. Los números rojos significan en el tema de economía cuando el saldo no es suficiente para hacer frente a un pago. Aunque en años posteriores obtuvo números azules (cuando la rentabilidad es positiva), tras una crisis financiera volvió a tener números rojos. «Por lo general, la Iglesia no obtiene excedentes significativos.» afirma Allen. La Iglesia no es multimillonaria como afirman algunos. Por solo citar un ejemplo, la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos tiene un presupuesto de $1,000 millones de dólares, mientra que el presupuesto de la Iglesia es $300 millones de dólares. Es decir, la Universidad de Notre Dame puede financiar al Vaticano hasta tres veces. Otro ejemplo, por si este no fuera suficiente: Todo el patrimonio del Vaticano está valuado en casi $800 millones de dólares, una cantidad muy similar a lo que en Estados Unidos reciben las organizaciones sin fines de lucro como donaciones. ¡Es como si a muchas organizaciones en Estados Unidos les donaran al Vaticano! El Vaticano, comparado con estándares de otras organizaciones sin fines de lucro, no es del todo rico.

¿Una verdadera solución de la pobreza?

Ante esta situación económica habrá quién diga: «Pues que el Vaticano venda su patrimonio para solventar sus necesidades ya que no le alcanza.» Mientras que otros dirán como siempre: «Si la Iglesia vendiera todo, se acabaría la pobreza«, o «Donar los tesoros del Papa a África acabarían con toda la pobreza.» Del Vaticano también se dice: «Es una gran mina de oro«, «Tiene grandísimas reservas en Wall Street«, «El Vaticano es el mayor poseedor de inmuebles», «Tiene vínculos con el narcotráfico o la mafia», «Controla toda la economía mundial.» ¿Dónde están las pruebas verídicas que confirmen esto? ¿Sería una solución para los pobres el vender todas las catedrales, basílicas o todo el Vaticano? Lo que muchos no saben es que los bienes de la Santa Sede y muchas basílicas y catedrales están protegidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Según el sitio web oficial de la UNESCO, los bienes de la Santa Sede están protegidos por cinco de sus criterios de ocho ya existentes:  1. Por representar una obra maestra de la creatividad del genio humano. 2. Por exhibir un importante intercambio de valores humanos, en un lapso de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, sobre la evolución de la arquitectura o tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico. 3. Por dar testimonio único o excepcional, al menos de una tradición cultural, una civilización viva o desaparecida. 4. Por ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificación, conjunto arquitectónico o tecnológico o de paisaje que ilustre una(s) etapa(s) importante(s) en la historia humana. 6. Por que directa o tangiblemente está asociado con eventos o tradiciones vivas, con ideas, o con creencias, con trabajos artísticos y literarios de destacada significación universal (El Comité considera que este criterio de preferencia se debe utilizar en conjunción con otros criterios) (Traducido del inglés desde el sitio web Whc.unesco.org) Cómo los bienes del Vaticano y otras edificaciones religiosas están protegidas por la UNESCO no se pueden vender. El Vaticano no es dueño de todo ese patrimonio, sino que es encargado de administrarlo y de preservarlo, el verdadero dueño es ahora la UNESCO. De igual manera la UNESCO es dueño de otras joyas históricas o culturales del mundo: la Torre Eiffel, las Pirámides de Giza o las de Machu Picchu, la Estatua de la Libertad o la Acrópolis de Atenas. Y si se pudieran vender, ¿En manos de quien caerían todas esas joyas del cristianismo? Lo más probable es que en manos de magnates millonarios o coleccionistas, en vez de estar abiertos al público. ¿Y por qué vender solo el Vaticano? ¿Por qué no seguir vendiendo más, como las obras del Museo de Louvre, el Palacio de Buckingham o la Casa Blanca? Sin duda sería injusto solo reclamar a la Iglesia el que venda su patrimonio pero a los demás países no. El Vaticano no puede vender lo que hay en sus museos por qué son para disfrute de los turistas, no solo cristianos, sino también de otras religiones o creencias. También sirven para investigaciones históricas de diferentes organizaciones como la reconocida National Geographic Society que hacen uso de los documentos del Archivo Vaticano. Sin duda sería inaceptable que toda esa historia se vendiera y se perdiera, y más aún, que todo eso no alcanzara para acabar con la pobreza, pues cubriría necesidades por corto tiempo si es que menos.

Jesús y su ejemplo de pobreza

Las acusaciones continúan. Muchas personas afirman: «Jesús vivió como pobre, el Papa vive como rey«, «El Papa se da muchos lujos en vez de dar su tesoro a los pobres«, «La Iglesia debe dejar sus riquezas para parecerse más a Cristo.» ¿Será todo esto cierto? ¿Quería Jesús que viviéramos en total pobreza?

Jesús nació pobre, de una familia de bajos recursos, en un pesebre y vivió cómo pobre, ¿Por qué? Los judíos esperaban a un Mesías Rey que viniera a acabar con la opresión de los romanos con el uso de la espada. Jesús en cambio, nace pobre para demostrarles que esa idea suya estaba equivocada. No es de extrañarnos que la Biblia mencione que «Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.» (Juan 6, 15) ¿Por qué se negaba Jesús a coronarse como rey? Ciertamente no era por qué Jesús viera detestable el ser rey, de hecho el mismo afirmó «Tú lo dices: yo soy rey» (Juan 18, 37). Jesús se negó por qué venía a enseñar humildad y desprendimiento -no vivir en pobreza total- y no por qué no fuera digno. Él mismo agregó: «Mi realeza no es de este mundo.» (Juan 18, 36). La realeza de Jesús no se basaba en el poder, sino en el amor. Jesús mismo es descrito como rey en un espléndido trono al cual alaban en el cielo (Apocalipsis 4, 2-4) (Apocalipsis 4, 10-11)

Jesús no fue un hombre en la miseria, nunca estuvo mendigando, ni prohibió ciertas comodidades. Jesús demostró que no veía mal que se usara un perfume caro en él (Juan 12, 1-8) y de hecho, él y los Apóstoles tenían una bolsa común donde tenía dinero para comprar lo que faltara (Juan 13, 29) (Juan 4, 8). ¿Acaso no dijo Jesús que no tenía donde vivir (Lucas 9, 58)? Jesús quiso decir que no el no venía a establecerse en este mundo de manera permanente, sino que solo venía a cumplir su misión. La Biblia menciona que efectivamente Jesús tenía una casa (Juan 1, 38-39) y que su suplió sus necesidades y las de los demás con su poder sobrenatural (Mateo 17, 24-27) (Mateo 14, 13-21) (Mateo 15, 32-39) Jesús tenía de hecho un manto fino, que ni los soldados quisieron dañar, sino que la sortearon (Juan 19, 23-24) ¿Quería Jesús que sus seguidores vivieran en pobreza extrema? No. Jesús enseñaba más bien la pobreza del corazón (Mateo 5, 3) y el desprendimiento (Mateo 6, 19-21), para que nuestra confianza no fuera puesta solo en el dinero. Los ricos, no son malos por tener riquezas, sino cuando no las comparten o ponen su confianza solo en ellas. (1 Timoteo 6, 17-18) Vivir en pobreza total no es por tanto un requisito para ser cristiano. El mismo San Ambrosio dijo una vez: «no toda pobreza es santa, ni todas las riquezas son pecaminosas.» (Catena Aurea, Vol. I, 341).

¿Ayuda la Iglesia a los pobres?

Entre tantas acusaciones a la Iglesia están aquellas que dicen: «La Iglesia no ayuda a los pobres«, «El Vaticano no hace nada por la gente de África«, «El Papa no ayuda a los más necesitados.» Estas acusaciones representan solo un desconocimiento real de los hechos o simples calumnias. ¿Hace algo la Iglesia por los más necesitados? Mucho más de lo que se imagina la gente. Hace casi dos mil años Jesús dijo a sus díscipulos: «El Rey dirá a los que tenga a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver». Los justos le responderán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?». Y el Rey les responderá: «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo«. (Mateo 25, 35-40) Ellos comprendieron que debían de ayudar al prójimo en sus necesidades materiales, y no solo en las espirituales.

El mismo San Pablo aclaró que los mismo Apóstoles le habían encomendado esa tarea: «Por eso, Santiago, Cefas y Juan […] Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres, lo que siempre he tratado de hacer.» (Gálatas 2, 9-10). Por eso mismo, la Iglesia que apenas surgía sentía un compromiso social con los más necesitados. El emperador Juliano, a quién llamaban «el Apóstata» por haber abandonado el cristianismo, tuvo que admitir sin rodeos la obra social de los cristianos en Roma: «Estos impíos galileos no sólo alimentan a sus propios pobres, sino también a los nuestros; recibiéndolos en sus ágapes los atraen como los niños son atraídos con pasteles» (Alvin J. Schmidt, «Social Result of Early Christianity», pág.328.) y también afirmó: «Mientras que los sacerdotes paganos descuidan a los pobres, los odiados galileos se dedican a obras de caridad […] Ver sus fiestas de amor y sus mesas extendidas para los indigentes. Tal práctica es común entre ellos, y provoca un desprecio para nuestros dioses» ( Cardenal Caetano Baluffi, «La Caridad de la Iglesia: Una prueba de su dinividad», pág. 16) ¿Qué ha hecho la Iglesia en dos mil años de historia? Fue la Iglesia la que fundó los primeros hospitales y las primeras universidades. ¿Le suenan los nombres de las universidades de Oxford, Cambridge, París o Padua? Están universidades son varios ejemplos de los primeros centros de enseñanza que fundó la Iglesia Católica. La Iglesia cuenta con misioneros, sea religiosos o laicos que están comprometidos con la labor social de ayudar en cuestiones materiales, y no solo espirituales y morales. En 1996, el Vaticano dedicó 5,2 millones de dólares en ayuda humanitaria, sin contar con los aportes previos de laicos y órdenes religiosas. En 1985 la Iglesia contaba alrededor del mundo con 45.562 jardines de infancia, con 3.786.723 de niños en ellos. De estos centros, 3.835 estaban en África, 5.331 en América del Norte, 5.857 en Hispanoamérica, 6.654 en Asia, 23.566 en Europa y 319 en Oceanía. Este mismo año dirigía 78.160 escuelas primarias y elementales con 22.390.309 alumnos; atendía 6.056 hospitales, 12.578 ambulatorios, 781 leproserías, 10.467 Casas para ancianos, enfermos crónicos, inválidos y minusválidos, 6.351 consultorios familiares, 6.583 guarderías infantiles, 7.187 centros especiales de educación o reeducación social y otros 23.003 centros asistenciales. Hacia el año 2000, la Iglesia administraba 408.637 parroquias y misiones, 125.016 escuelas primarias y secundarias, 1.046 Universidades, 5.853 Hospitales, 13.933 centros de acogida para ancianos y discapacitados, 74.936 dispensarios, leproserías, enfermerías y otras instituciones. En total, la Iglesia es responsable de la educación de 55.440.887 niños y jóvenes (más de 55 millones), y dispone de 687.282 centros sociales en todo el mundo.

La agrupación católica de mayor presencia mundial es «Caritas Internacionalis.» Está agrupación brinda gran ayuda alrededor del mundo. Su página web oficial da los siguientes datos: «Existen organizaciones Caritas en 165 países, pero trabajamos en muchos otros lugares, siempre sin tener en cuenta la raza, ni la religión de las personas a las que ayudamos. Los miembros de Caritas ayudan directamente a 24 millones de personas año, en 200 países y territorios. Los miembros de Caritas dan empleo a 40.000 personas remuneradas y a 125.000 voluntarios. Las organizaciones Caritas alcanzan una facturación combinada de más de 5,5 mil millones de USD.» (Sobre Caritas, caritas.org) Es tanta la ayuda que brinda que mucha gente llega a opinar «Debería de desligarse de la Iglesia y ser una organización independiente«, pues a muchos no les parece que la idea de que la Iglesia Católica realmente brinda ayuda. Sin embargo para mucha gente Caritas es un signo visible del amor al prójimo que tiene la Iglesia.

Ante la situación que se vive en Sahel donde 18 millones de personas se enfrentan al hambre cada día, Ryan Worms, responsable de comunicación de Caritas Internacionalis afirmó: «para los católicos, todos somos hermanos y hermanas, no importa el país, no importa la religión, ni tampoco el color de la piel.» El portavoz también agregó: «En Nigeria –un país de mayoría musulmana–, a todos los pueblos a los que fuimos nos dijeron: ‘Caritas está siempre a nuestro lado, siempre nos acompaña, no es solo de un momento, vamos ahí, les vamos a entregar comida y ya nos vamos, no. Es un gran trabajo«

Por otro lado, los Papas, al contrario de las críticas populares, si se preocupan por los pobres. Por ejemplos, el Papa Juan Pablo II en una ocasión destinó 1.720.000 dólares a poblaciones afectadas por calamidades y para proyectos de promoción cristiana; 1.313.000 a comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinos pobres de América Latina; 1.800.000 para la lucha contra la desertificación y la carencia de agua en el Sahel. Mientras que el Papa Benedicto XVI «envió una suma de 100 mil dólares para la acción caritativa de la Iglesia católica en Siria en favor de la población afectada, independientemente de su religión o ideas políticas.» («Benedicto XVI envía ayuda a afectados por conflicto sirio«, Diario Granma, La Habana, Cuba, del 2 de abril de 2012)

No cabe duda de que las acusaciones de que «¡la Iglesia no ayuda a los pobres!» quedan desmentidas ante las pruebas de labor social que ha realizado la Iglesia. Es de admirar la obra de los misioneros en países como África, donde no van a leer la Biblia solamente, sino que también buscan en que pueden ayudar. La Iglesia sigue ayudando, y lo seguirá realizando en el futuro, pues es un decreto de Jesús el ayudar al más necesitado, como si lo ayudáramos a él mismo. Cabe preguntarse ahora, ¿Ayudan a los pobres los acusadores de la Iglesia?

¿Y qué hacen por los pobres los acusadores de la Iglesia?

Si existen calumniadores de la Iglesia que la acusan de «no ayudar», de ser «millonaria» o que «debería vender todo y darlo a los pobres» debe ser por qué tales personas ya lo hicieron. Y si no han vendido ellos todo lo que tienen, ¿Por qué le exigen a la Iglesia que lo haga?

Jesús dijo: «No juzguen, para no ser juzgados» (Mateo 7, 1) y también agregó: «Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.» (Mateo 7, 3-5) Sin duda el que exige que la Iglesia venda sus «tesoros» debe de haber vendido ya los suyos.

Por internet, en especial en las redes sociales, circulan mensajes que critican a la Iglesia de ser «mina de oro», «lujosa»; «avara», de «no vender sus posesiones para ayudar a los pobres», sin embargo lo más probable es que estas personas no han vendido nada, ni mucho menos ayudan a los pobres. El hecho de estar criticando por medio de las redes sociales, denota que poseen los recursos necesarios para pagar los servicios de luz eléctrica, de internet, para adquirir una computadora de escritorio, una portátil o un celular táctil de reconocida marca, entonces no hay pretextos para que ellos no ayuden a los pobres. ¿Por qué no venden sus computadoras, o sus celulares para darlo a los pobres? ¿Y por qué si criticar a la Iglesia de no vender sus dizque «riquezas»? Algunos alegaran de que es «obligación de la Iglesia» y no suya, pero hay que recordar que la solidaridad con los más pobres también es un acto humanitario y es ayudarnos mutuamente como raza humana que somos.

¿Y que hay de las otras iglesias cristianas? ¿Han vendido todo y lo han donado a los pobres como para exigirle lo mismo a la Iglesia Católica? Examinemos lo que hacen las otras iglesias para ayudar al prójimo.

Obispo Thomas Dexter Jakes. Pastor de raza negra de la mega iglesia pentecostal «Casa del Alfarero» (The Potter’s House, en inglés) en Dallas, es uno de los comerciantes más exitosos de EEUU. La revista Ebony reconoce: «Como predicador y como exitoso escritor, Jakes preside un conglomerado creciente de empresas que incluye “The Potter’s House” en Dallas y un creciente numero de empresas económicas, el Obispo Jakes y su esposa Serita viven en una sección exclusiva de Dallas en una casa valorada en 1.7 millones de dólares, su Iglesia tiene unos 20,000 miembros […]» (Revista Ebony, de noviembre de 2001) ¿Qué ayuda humanitaria presta este hombre? Ninguna. ¿Quién lo critica? Nadie.

Trinity Fundation. El predicador pentecostal Benny Hinn, lider de la Trinity Fundation (Fundación Trinidad), ha hecho una gran fortuna a costa de sus fieles. El Pastor Hinn dijo a CNN en 1997 que el ganaba entre 500 mil y un millón de dólares anuales incluyendo entradas de sus libros, en la misma entrevista dijo que en los dos años anteriores en su ministerio había tenido entradas de 160 millones. El Pastor Hinn posee un multimillonario jet para su traslado a las cruzadas mundiales y vive en la costa californiana en una casa valuada en 3.5 millones de dólares. («Benny Hinn has millions of believers and millions in donations». NBC News del 27 de Diciembre de 2002) ¿Ha apoyado este hombre a los pobres? No.

Lakewood Church. Joel Osteen, el joven pastor de la mega iglesia Lakewood, recolecto 55 millones en donaciones y esta destinando 90 millones a la transformación de un estadio en Houston, Texas, en iglesia y otras facilidades como un café y restaurante. En 2006 publicó un libro firmando un millonario contrato con la editorial Warner Faith de 10 millones de dólares. «Ningún ex gobernante o líder social y económico ha alcanzado nunca la cifra que cosechará este carismático predicador por un libro de no ficción» (Noticia Cristiana, 17 de marzo de 2006) ¿Brinda ayuda caritativa a los más necesitados? No.  Jimmy Swaggart. Tele-evangelista que en la década de 1980 recaudaba 150 millones de dólares anuales. Cerró su ministerio entre casos de escándalos sexuales y financieros. ¿Ayudó a los más necesitados? No. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Fundada por Jose Smith, y con una contabilidad cerrada y misteriosa, se cree que esta iglesia recauda 6 billones de dólares anualmente y genera 5 billones en ventas y diferentes negocios. Se cree que sus posesiones valen cerca de 30 billones y operan más de 100 empresas derivadas de la iglesia. Es una de las más ricas iglesias del mundo y la mayor propietaria de tierras después del Gobierno Federal en Estados Unidos. ¿Ayudan a los pobres? Envían ayudan humanitaria, pero no son criticados por los millones en propiedades ni por sus entradas financieras que exceden los 2 millones de dólares diarios. La Sociedad Bíblica de Tratados «La Atalaya». Los miembros de esta organización, los testigos de Jehová, no dan reportes de sus ingresos. Sin embargo en Canadá, la edición de libros tuvo ganancias de 914 millones de dólares en el año 2000. Aunque se jactan de «no cobrar diezmos ni hacer colectas» en sus reuniones, tienen una caja de «donaciones.» Se insiste que es una obligación espiritual dar dinero, testamentos, joyas, seguros y toda clase de bienes a la Organización. También hacen préstamos con el dinero donado y los cobraba, hasta hace poco, con 6% de intereses. Generan más del 400% de ganancia, en la venta de sus revistas, y todo, exento de impuestos. ¿Ayudan a los pobres?

La Organización no ayuda a los pobres pues según esto «Los testigos de Jehová están convencidos de que la ayuda más eficaz para quienes carecen de hogar consiste en enseñarles el mejor modo de vivir.» (Revista ¡Despertad! del 8 de diciembre de 2005) Por tanto, en vez de suplir las necesidades materiales, creen que es mejor enseñarles el Evangelio a los pobres y la esperanza de un futuro paraíso donde acabara la pobreza. Si envían ayuda, solo será para otros testigos, como el caso de los testigos de «Sudáfrica habían enviado más de dos toneladas de ayuda humanitaria para sus hermanos cristianos de Lesoto.» (Revista La Atalaya del 15 de mayo de 2005) Iglesia Universal del Reino de Dios (o Pare de Sufrir). Secta fundada por Edir Macedo, recauda 1 billón de dólares al año. Vive con grandes lujos, como autos de reconocidas marcas y modelos. Vive actualmente en Brooklyn, Estados Unidos. ¿Brinda apoyo a los más necesitados? Se entregan 20 bolsas de despensas al mes a las comunidades más pobres. Iglesia Creciendo en Gracia. Su líder, el pastor José Luis de Jesús Miranda, tiene una de las iglesias con mayor tasa de crecimiento en América Latina. Este hombre cuenta con un jet privado, y una mansión en Miami, Florida, valuada en más de 2 millones de dólares. Además, este hombre se autoproclama Jesús hecho hombre. El periódico El Universal, de México expresa: «En sus presentaciones, Miranda luce invariablemente bien vestido y ataviado con gruesas cadenas de oro y costosos relojes producto de las «donaciones» de sus seguidores a quienes con frecuencia invita a «sembrar» -como denominan en su culto a las aportaciones económicas- parte de sus ganancias y patrimonio.» (El Universal, «Secta del ‘Anticristo’ opera ya en todo el país, del 16 de abril de 2007) ¿Ayuda a los más necesitados? No, la ayuda que se preste sera con el fin de que el beneficiado se convierta en miembro de la secta. Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad (o Luz del Mundo). Con sede en la ciudad de Guadalajara, México, y liderada actualmente por Samuel Joaquín Flores, quien vive en una mansión grecolatina en Texas, brinda ayuda «caritativa» con fines proselitistas como muchas otras iglesias. Cuentan con escuelas, ayudan económicamente a personas que necesitan dinero, pero siempre y cuando se hagan miembros de la iglesia. Después deben regresar esa misma ayuda a través de los diezmos. Aquí deja de ser ayuda, para ser más bien negocio con interés. Hemos visto entonces que las demás iglesias no brindan una ayuda sincera a los pobres. Antes prefieren enriquecerse a costa de un deformado Evangelio (Tito 1, 11), prestando ayuda con intereses o buscando adeptos (Levítico 25, 35-37), ayudando solo a sus mismos miembros (Mateo 5, 46) o creyendo que ayudan con solo hablar de Biblia y entregar revistas (Santiago 2, 15-16). Sea cual sea su intención, tristemente no es desinteresada. Bien le advirtió San Pablo a Timoteo de alejarse de: «hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad (la religión) es un medio de ganancia.» (1 Timoteo 6, 5) (La Nueva Biblia de los Hispanos 2005)

No juzguen para no ser juzgados

Las pruebas confirman que tristemente son pocas las iglesias que ayudan a los pobres de manera desinteresada, siendo la mayoría las que no lo hacen. También es indignante que muchas otras personas critiquen a la Iglesia, pero no se muevan de sus asientos para salir a brindar ayuda. Jesús claramente afirmó: «»Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?»  (Mateo 7, 3). Ciertamente aquel que critica a la Iglesia es por qué ya hizo lo mismo que exige. De no ser así, estaría siendo un hipócrita. La Iglesia Católica si hace algo, y mucho, por los pobres. ¡Qué triste es que muy pocos lo reconozcan o lo acepten! ¿Por qué solo a la Iglesia Católica la critican o le exigen que vendan sus «riquezas»? Jesús nos contesta: «Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes.» (Juan 15, 20) Por eso existe tanta crítica sin fundamentos a la Iglesia. ¿Por qué no exige esa gente que se vendan otras «riquezas? Existen muchas otras joyas artisticas, arquitectonicas o culturales que podrían ayudar a los pobres. Se podrían vender las obras de arte del Museo de Louvre, se podría reclamar a la reina de Inglaterra a que vendiera el Palacio de Buckingham, a los Estados Unidos para que vendieran la Casa Blanca o la India para que vendieran el Taj-Mahal. Pero solo es a la Iglesia a la que atacan, y el Papa tampoco puede faltar. Tan solo en la visita papal de la Jornada Mundial de la Juventud en 2011 a España, fueron muchas las protestas de ateos, grupos homosexuales y demás oponentes, a la visita del Papa, pues se decía que se gastarían 100 millones de euros y todo, proveniente de los impuestos de los españoles. Al final todo terminó como simples difamaciones. Por otra parte en México, ante la visita papal del mes de marzo de 2012 se realizaron, de igual manera, protestas por su «alto» costo y que serían cubiertas con impuestos. Al igual que en España, todo quedó en calumnias, pues hubo patrocinadores que cubrieron el gasto. Pero, ya que se critica el gasto «millonario» de las visitas papales, ¿Por qué no se critica el gasto todavía más millonario de otros eventos? Considere la siguiente información:

Tan solo el costo de los Juegos Olímpicos de 2008 costaron unos $30,000,000,000 (treinta mil millones) de dólares, mientras que los Juegos Olímpicos en su edición de 2012 costaron $15,000,000,000 (quince mil millones) de dólares. (Revista Gente, “El Juego de los millones” , 26 de noviembre de 2009, por Erika Tipe Jaime) El Mundial de Futbol del año 2010 tuvo un costo de $3, 500,000,000 (tres mil quinientos millones) de dólares. (Noticas BBC, ”¿Cuánto vale una copa del mundo?” del 1 de diciembre de 2010)

El certamen de belleza, Miss Universo del año 2010 tuvó un presupuesto de $60,000,000 (sesenta millones) de dólares. El gobierno de Bolivia se postuló para ser la sede de este evento pero al final “El Gobierno observó varios puntos del contrato por los que finalmente desistió de organizar el concurso internacional de belleza.” entre ellos, el alto costo. (“El gobierno dice “no” al Miss Universo” del Periodico boliviano “Los Tiempos” del 14 de marzo de 2010)   La entrega de Premios Oscar, en su edición de 2012 tuvo un millonario costo. “El incremento con respecto a la entrega del año pasado es del diez por ciento», reconocieron directivos de la poderosa cadena estadunidense en declaraciones que publicó este jueves el diario Los Angeles Times” (Diario Crónica “Registrará entrega de premios Oscar el costo más alto por comercial” del 6 de marzo de 2003) Tan solo un comercial de 30 segundos durante su transmisión tuvo un costo de $1,300,000 (un millón trescientos mil) dólares.  El evento deportivo conocido como Super Tazón, en su edición 46 tuvo un costo de $3,500,000,000 (tres mil quinientos millones) de dólares por cada comercial de 30 segundos emitido durante su transmisión. (Diario “El Informador”, “Super Bowl logra nuevo récord de televidentes” del 6 de febrero de 2012)

En estos casos de banal derroche monetario, ¿Quién se queja? ¿Quién reclama que todo eso debió darse a los pobres? Muy pocos, si es que nadie. Cómo todos esos gastos son para eventos que gustan a la sociedad actual, nadie se queja, en cambio para eventos con fines religiosos, en especial, de la Iglesia Católica, surgen de inmediato las críticas. Si de verdad queremos ayudar a los pobres, criticar no sirve de nada, más bien como dice el popular proverbio: «Menos palabras, más acciones«, y eso es precisamente lo que hace la Iglesia.

¿Veían mal a las riquezas los Padres de la Iglesia?

 “Cristo no prohíbe enriquecerse, sino hacerse esclavo de las riquezas: quiere que usemos lo necesario y que no guardemos avariciosamente.” San Juan Crisóstomo (Catena Aurea, Vol. VI, p. 315)
“ […] siguiendo el mensaje de Jesús, cuando se refiere a los pobres en sentido socioeconómico -es decir, a los que no poseen bienes materiales-, aclara: «No todos los pobres son bienaventurados; porque la pobreza de suyo es indiferente; puede haber pobres malos y buenos […] Aprendan los ricos (de Zaqueo) que el mal no consiste en tener riquezas sino en no saberlas usar bien; porque del mismo modo que las riquezas son un impedimento para los malos, son un instrumento para la virtud de los buenos” […] «¡Ay, de vosotros, ricos, que ya tenéis vuestro consuelo[…]!; sin embargo, a los que se condena por la autoridad de la sentencia celestial no son a los que tienen riquezas, sino a los que no saben usarlas.” San Ambrosio (Catena Aurea, vol. VI)
 «[…] sed moderados en el uso de los bienes de esta vida. No os pertenece todo; al menos una parte de esos bienes debe quedar para los pobres que son amados especialmente por Dios«. San Gregorio de Nisa (Sermón 1)
“[…] las riquezas son buenas en cuanto son útiles al ejercicio de la virtud; mas si excede esta medida de manera que impida el ejercicio de la virtud, no han de computarse entre las cosas buenas, sino entre las malas. De aquí que para algunos que usan de ellas para la virtud sea bueno poseer riquezas, mientras que para otros, que por ellas se apartan de la virtud, ya por demasiada solicitud, ya por el demasiado apego a las mismas o por la distracción de la mente que de ellas proviene, es malo poseerlas”. Santo Tomás de Aquino (Contra Gent, III,133)
«No basta, pues, despreciar las riquezas, sino que hay también que alimentar a los pobres, y principalmente hay que seguir a Cristo, es decir, hacer cuanto Él nos ha mandado: estar dispuestos a derramar la sangre y soportar la muerte cotidiana. […] ¡Qué difícilmente entrarán los ricos en el reino de los cielos! Lo cual no es hablar contra las riquezas, sino contra los que se dejan dominar por ellas» San Juan Crisóstomo (O. C. en bibl., 307-308)
En la Iglesia Católica existen santos de diferentes estratos sociales y económicos. San Benito Labre, fue un mendigo, mientras que el beato Carlos de Habsburgo, fue emperador de Austria-Hungría, que residió gran parte de su vida en palacios y mansiones imperiales, siempre con gran sobriedad.

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