Religiones: 4) Judaísmo

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Judaísmo

Judaísmo


Fundador(es) Abraham
Deidad Yahveh
Ramas Judaísmo ortodoxo, judaísmo reformista, judaísmo conservador, judaísmo mesiánico, judaísmo reconstruccionista, judaísmo laico, judaísmo caraíta
Tipo Monoteísta, religión abrahámica
Número de seguidores estimado 13 millones.
Seguidores conocidos como Judíos
Escrituras sagradas Torá, Tanaj y Talmud
Lengua litúrgica Hebreo
País o región de origen Mesopotamia, Oriente Medio
Lugares sagrados Bandera de Israel Jerusalén, Israel </noinclude> Hebrón, Territorios Palestinos Bandera de Israel Safed, IsraelBandera de Israel Tiberíades, Israel
Países con mayor cantidad de seguidores Bandera de Israel Israel y
Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Organización internacional Congreso Mundial Judío
Símbolos Estrella de David, Menorá
Templos Sinagoga
Clero Rabino y jazán
Religiones relacionadas Cristianismo e Islam

Antecedentes históricos del Pueblo Judío

Para comprender la trayectoria de la religión judía es indispensable analizarla con base en su contexto histórico. La historia del pueblo judío se remonta a 4,000 años atrás. En ese entonces, el patriarca Abraham fue llamado para ser fundador de un nuevo pueblo y el portador de la creencia en un sólo Dios.

La Torá o el Pentateuco relata que cuando el hambre azotó la región, Jacob, nieto de Abraham, junto con sus doce hijos y su familia, se establecieron en Goshen, al este del río Nilo, lugar en donde sus descendientes fueron sometidos a la esclavitud durante cuatro siglos.

De acuerdo a la narración bíblica, Moisés, quien fuera elegido por Dios para liberar a su pueblo y llevarlo a la tierra prometida de sus antepasados, deambuló 40 años por el desierto, donde finalmente recibió “Diez Mandamientos” que los forjarían como una nación.

La organización tribal se transformó en una monarquía bajo el rey Saúl. Posteriormente, el rey David unió a las doce tribus de Israel en un sólo reino. Su hijo Salomón, heredero del gran imperio, construyó el Templo en la capital de Jerusalén, centro de la vida nacional y religiosa del país.

A la muerte de Salomón, una insurrección abierta condujo a la separación de las 12 tribus y a la división del país en dos reinos: Israel en el norte y Judea al sur. En los años posteriores ambos reinos fueron conquistados por otros imperios.

Con la segunda destrucción de Jerusalén y de su Templo, en el año 70 de la era actual, principia una gran ola migratoria, episodio conocido como la diáspora. Parte de la población judía se estableció en España y Portugal, dando origen a la corriente sefaradita. Otros judíos, que recibieron el nombre de ashkenazitas, viajaron hacia los países de Europa oriental.

Durante siglos, la diáspora se convirtió en una historia paradójica de esplendor y persecuciones. Así en 1492, los judíos sefaraditas tuvieron que abandonar la Península Ibérica para establecerse en el norte de África, Turquía, Italia, Francia e Inglaterra.

A raíz de la revolución francesa, los judíos de Europa occidental fueron emancipados y se les concedió igualdad de derechos.

Hacia finales del siglo XIX, miles de jóvenes emigraron principalmente a Palestina. Esta ola migratoria fue reforzada por el surgimiento del sionismo o movimiento de liberación nacional del pueblo judío.

En la segunda guerra mundial, el régimen nazi asesinó a millones de judíos europeos. Posteriormente, con el apoyo de la ONU, el 14 de mayo de 1948 se fundó el Estado de Israel, como el hogar nacional y centro espiritual de los judíos en el mundo.

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La identidad judía

En síntesis, la complejidad de la identidad judía se basa en la conjunción dinámica de todos estos conceptos.

La idea de Dios o Yahweh: La existencia divina se plasma en los versículos bíblicos. Desde tiempos inmemorables los judíos se han distinguido por su creencia en un solo Dios, único, eterno, omnipresente y universal.
La Tanaj: Colección de 24 libros sagrados que incluyen los 5 libros de Moisés conocidos como el Torá. Además, contienen las enseñanzas espirituales existentes en los textos de los Profetas o Neviím y las Sagradas Escrituras o Ketubim, que incluyen a los Salmos, Proverbios, Eclesiastés y Cantares, entre otros.
Estos libros constituyen la fuente primaria e inmutable del judaísmo, ya que dicha religión considera que es el testimonio eterno de la voluntad del Todopoderoso. Asimismo, son el centro de la liturgia sinagogal.
El Talmud: Compendio de la tradición oral recibida por Moisés en el Monte Sinaí y que fue transmitida verbalmente de generación en generación. En éste se encuentran vertidas las opiniones rabínicas sobre las experiencias del hombre en sus relaciones con la sociedad, con el pueblo de Israel y con Dios, así como las diversas interpretaciones de las leyendas
bíblicas.
De igual manera, el Talmud es parte tradicional de la educación judía, ya que constituye el fundamento legal y moral de la vida cotidiana de este pueblo. Además, sus dialécticas agudizan la mente y coadyuvan al desarrollo de las habilidades de inferencia y análisis. El Talmud ha permitido al judío hacer frente a los dilemas prácticos y éticos que conforman su existencia día a día.

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Fiestas judías

El Shabat: Voz hebrea que significa “descanso”. Comienza el viernes a la caída del sol y concluye al anochecer del sábado.  El sábado se destina al estudio y a la instrucción religiosa, con el fin de satisfacer las necesidades espirituales. Por esta razón, el shabat es un acto profundo que representa la liberación de las preocupaciones rutinarias, la tranquilidad, la alegría y la elevación espiritual.

Pésaj: La pascua judía o Pésaj comienza durante el mes de Nisá (abril-mayo) y coincide con el inicio de la primavera. En estas fechas se celebra el aniversario de la liberación judia de la esclavitud en Egipto.
Shauvot: En al fiesta se Shauvot o Pentecostés que se celebra durante los meses de mayo y junio, se recuerda la entrega de los Diez Mandamientos al pie del Monte Sinaí, así como el agradecimiento por la producción agrícola.
Tishá Be Av: Es uno de los días tristes del calendario, debido a que permanecen en la memoria la destrucción de los dos Templos de Jerusalén.
Rosh Hashaná: Tishei (Septiembre-Octubre) es el mes en el que inicia el año judio y se indica el comienzo de la creación divina. En ese periodo se festeja Rosh Hashaná, o año Nuevo judío y es un momento dedicado a la reflexión.
Yom Kipur: Se celebra en el mes Tishei (Septiembre-Octubre); es una de las fechas más sagradas del calendario judío, ya que celebra el Día del Perdón, de la penitencia y de la purificación espiritual.
Sucot y Simjat Torá: La recolección de los frutos en el desierto se evoca también en el mes Tishrei, en la fiesta de los tabernáculos o Sucot. Ocho días después, se completa el ciclo anual de la lectura del Torá; este festejo es llamado Simjat Torá y significa “alegría” o “regocijo de la Torá” ambas fechas también son celebradas con alegría reverente.
Janucá: En el mes de Kislev (Noviembre-Diciembre), Janucá conmemora la emancipación de los judíos frente al rey Antíoco que intentaba destruir su religión y forzarlos a adoptar la fe griega.
Purim y Lag Baomer: Purim se presenta en el mes de Adar (Febrero-Marzo), y es una fiesta de regocijo en al que se expresa alegría por el rescate de los judíos en Persia. En el último mes, Iyar (Marzo-Abril), Lag Baomer se relaciona con el inicio de la primavera y la Pésaj.

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