Santos Mexicanos: San José María Robles Hurtado

Según la Arquidiócesis de Puebla:

sanjosemariaroblesNació en Mascota, Jalisco, el 3 de mayo de 1888, desde su juventud supo unir una notable lucidez intelectual a un espíritu de virtuosa humildad. Alumno brillante del seminario conciliar de Guadalajara, al que ingresó en 1900, se le confió el oficio de vicerrector del plantel, siendo diácono. Misionó en Tehuantepec, Oaxaca, antes de ser ordenado, en Guadalajara, el 22 de marzo de 1913.

Ministro de notable índole moral y espiritual, ejercitó su ministerio con gran celo y edificación. Durante su vida impulsó la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Siendo vicario parroquial en Nochistlán, Zacatecas, fundó, en 1918, la congregación religiosa de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado. Párroco de Tecolotlán, Jalisco, desde 1920, desplegó en esa población una serie de iniciativas en pro del bien común: escuelas, hospital, asilo, círculos de obreros y su congregación religiosa. Durante la suspensión del culto público permaneció al frente de su parroquia, oculto en domicilios particulares. Si alguien le insinuaba que huyera, respondía: «Un pastor no abandona nunca sus ovejas».

Los últimos meses de su vida, de obligada reclusión, dio admirables pruebas de virtud, dedicándose al estudio y a la oración. Según el mismo lo decía, la Santa Misa y la adoración constante al Santísimo Sacramento eran el eje de su vida. Aun en tan penosas circunstancias, mantuvo vivo el espíritu cristiano de sus feligreses, hasta el 25 de junio de 1927. Ese día, un grupo numeroso de soldados del ejército federal, capitaneados por el coronel Alfonso Calderón, catearon las viviendas de Tecolotlán. El padre Robles fue capturado cuando se disponía a celebrar la Misa; él mismo abrió la puerta, dejándose conducir al cuartel general de los agraristas.

Los vecinos interpusieron sin éxitos todos los recursos legales para obtener su libertad, entre ellos, el amparo de la justicia federal. Sin embargo, el jefe de operaciones militares en el estado de Jalisco, general Jesús María Ferreira, enterado de la captura, había ordenado proceder con toda energía contra el párroco. Como el amparo legal protegía la vida del prisionero dentro de la jurisdicción de Tecolotlán, los verdugos decidieron quitarle la vida sacándolo de allí. Casi a la medianoche, una escolta lo condujo por el camino de Ameca, Jalisco; al pasar por la aldea de Quila, al pie de un añoso roble, los milicianos marcaron el alto; antes de ser ejecutado, el Padre Robles, se arrodilló para orar, bendijo a sus parroquianos, perdonó y bendijo a sus verdugos, besó la soga y se la puso al cuello. Sus restos se custodian en la casa general de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado, en Guadalajara.


Según la Arquidiócesis de Jalisco:

Nació en Mascota, Jal. 03 de mayo de 1888
Murió en Quila, Jal. el 25 de junio de 1927
Sus restos se encuentran en Casa de Oración Robles, Gdl.

Sus compañeros lo apodaron el loco del Sagrado Corazón. Un deseo vehemente por divulgar el amor de Dios a los hombres lo llevó a cultivar una espiritualidad centrada en el Sagrado Corazón de Jesús.

Luego de haber sido ordenado presbítero en 1913, fundó en Nochistlán el Instituto de Religiosas Víctimas del Corazón Eucarístico de Jesús (hoy Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado).

Asimismo, encendió el entusiasmo y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús entre los vecinos de Tecolotlán, a donde fue nombrado párroco en diciembre de 1920.

Ante la suspensión del culto público, consagró su parroquia al Corazón de Jesús, colocando, como signo visible, una cruz en el promontorio conocido como La Loma.

Los agentes gobernistas consideraron ese acto como un desafío y le tendieron un cerco.

A partir del 2 de enero de 1927 el Padre Robles se ocultó en el domicilio particular de la familia Agraz. Desde su refugio, se mantenía al tanto de la salud espiritual de sus feligreses y oraba intensamente por la paz en México.

Después del 26 de febrero de 1927, cuando se le comunicó que existía una orden de aprehensión contra los clérigos, sus amigos le suplicaron huir, pues aumentaron las hostilidades en contra de los católicos; sin embargo no hizo caso de la recomendación.

En la madrugada del 25 de junio de 1927, cuando se disponía a celebrar la Misa, fue aprehendido por un nutrido contingente de soldados y se les ordenó que procedieran con todo rigor en contra del cura rebelde.

En cuanto los vecinos se enteraron del arresto de su párroco, agotaron las instancias legales para garantizarle la vida, sin resultados favorables. Por la noche, algunas damas intentaron hablar con él, pero tan sólo consiguieron que uno de los vigilantes les entregara el Breviario del Párroco, donde descubrieron este texto suyo, anticipo de su martirio:

“Quiero amar tu corazón
Jesús mío, con delirio;
quiero amarte con pasión,
quiero amarte hasta el Martirio …
Con el alma te bendigo
mi Sagrado Corazón;
Dime: ¿se llega el instante
de feliz y eterna unión?.
Tiéndeme, Jesús, los brazos,
pues tu “pequeñito soy”;
de ellos, al seguro amparo,
a donde lo ordenes, voy…
al amparo de mi Madre
y de su cuenta corriendo
yo, su “pequeño” del alma,
vuelvo a sus brazos sonriendo.
Un Padre, espera a sus hijos,
a todos, allá en el Cielo”.

La justicia federal le concedió un amparo dentro de la jurisdicción de Tecolotlán, por lo que se decidió quitarle la vida en los linderos de la municipalidad vecina y durante la media noche, atado de manos, fue obligado a recorrer el camino de la sierra. Cuando llegaron a las inmediaciones del poblado de Quila y los agraristas se disponían a ejecutarlo, el Padre Robles pidió unos minutos y arrodillado hizo una última oración; al incorporarse bendijo su parroquia y en voz alta perdonó y bendijo a sus verdugos. A fin de evitar que se mancharan las manos con su muerte, él mismo tomó la soga, la bendijo, la besó y se la echó al cuello. El cadáver fue abandonado al pie del árbol y sepultado por empleados de una carbonera, quienes no identificaron al párroco.

El 26 de junio de 1932, con autorización del que fuera su condíscipulo en el Seminario, el Obispo Auxiliar de Guadalajara, Don José Garibi Rivera, los restos del mártir pasaron de Quila al Templo Expiatorio de Guadalajara. Actualmente las reliquias de este apóstol del Sagrado Corazón de Jesús, se veneran en el noviciado de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado en la ciudad de Guadalajara.

José María Robles fue hijo de Antonio Robles y Petronila Hurtado y nació el 3 de mayo de 1888, en Mascota, Jalisco.

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